La familia Marín ha gestionado Finca La Bella durante más de 130 años, transformándola de tierras de ganado en una próspera y regenerativa finca de café de especialidad. Hace cuatro décadas, hicieron una audaz transición para dejar de usar insumos sintéticos después de reconocer el daño que causaban a su suelo, cultivos y salud, adoptando prácticas regenerativas mucho antes de que existiera la certificación. Hoy cultivan café bajo árboles de sombra nativos, mantienen la cubierta vegetal y reciclan materia orgánica para mejorar la estructura y fertilidad del suelo. Su compromiso ha sido puesto a prueba por desafíos derivados del cambio climático, como los brotes de roya del café, pero han permanecido dedicados a la regeneración mientras ven su productividad aumentar significativamente este año.