Escondida en las montañas de Costa Rica, Finca La Bella representa más de 130 años de historia de la familia Marín.
Lo que comenzó como una finca ganadera se transformó con el tiempo en un referente de agricultura orgánica y regenerativa. La familia reemplazó durante décadas el uso intensivo de químicos por compost, árboles nativos y coberturas vegetales, manteniendo su compromiso incluso frente a desafíos como la roya del café.
Hoy, Heriberto Marín, Esteban Marín y Arturo Marín continúan el trabajo familiar, cuidando la finca y procesando sus cafés con una visión de largo plazo. La Bella demuestra que cuando se cuida la tierra, el legado puede seguir creciendo por generaciones.